4. LA HIPERTERMIA Y LOS TUMORES INTRACRANEALES

El Dr. Adolfo Ley Valle, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Universitario Germans Trías i Pujol de Badalona (Barcelona), fue el primero en aplicar el método Indiba de hipertermia en tumores intracraneales en 1988, y expresó su experiencia por medio de una entrevista a José Antonio Campoy de la Revista Discovery D Salud, número 22, publicada en 2009.


Se realizó un estudio de termometría preoperatoria a nivel cerebral y tumoral durante la aplicación del aparato. En él se demostró la inocuidad total sobre el tejido cerebral sano por su capacidad de disipación térmica, debida a la vasodilatación producida. Eso sí, a nivel tumoral, el incremento térmico es algo mayor y se mantiene más tiempo por falta de autorregulación de los vasos neoformados.


Las conclusiones más relevantes:


Se comprueba que frena temporalmente e incluso reduce parcialmente el crecimiento tumoral.


Se controla mejor la hipertensión intracraneal al disminuir el edema (inflamación) cerebral perilesional.


Publicado en la revista Neurocirugía (1992) y con participación en diferentes congresos.


Resumen:


La finalidad de este trabajo es presentar los resultados del incremento térmico obtenido a nivel cerebral e intratumoral mediante una técnica no invasiva de hipertermia intracraneal con RF de 0.7 MHz – Transferencia Eléctrica Capacitiva (TEC) –, creada en 1985 por INDIBA. En la literatura no existen referencias de termometría en tiempo real con un método no invasivo de hipertermia intracraneal.


Los valores térmicos obtenidos en los ocho pacientes estudiados mostraron que durante la aplicación de la TEC existía un diferencial de temperatura a nivel cerebral en función de la profundidad.


Entre el tejido tumoral y el cerebral perilesional, la diferencia fue de 0.3 a 0.7 °C. A nivel cerebral, los incrementos de temperatura oscilaron entre 0.7 y 1.5 °C en función del ángulo de incidencia del electrodo externo y de la profundidad de la sonda termométrica.


La observación de que en ningún caso se obtuvo en el tejido cerebral adyacente al tumor una temperatura superior a 39.2 °C sugiere la inocuidad del método en cuanto a posible afectación del tejido cerebral sano y parece confirmar los datos de ausencia de lesiones sobre los tejidos y órganos de los animales de experimentación, evidenciados en los estudios anatomopatológicos con la TEC, realizados en 1990. Al mayor incremento térmico y algo más prolongado observado a nivel tumoral, lo hemos denominado “efecto invernadero”.

4. LA HIPERTERMIA Y LOS TUMORES INTRACRANEALES